Kristen Stewart sabe el tipo de pensamientos que la gente va a tener sobre su debut como directora. Y no se preocupa especialmente por ellos.
"No tenía miedo de enfrentarme de lo que se trataba," dijo la estrella de su nuevo trabajo, un cortometraje titulado "Come Swim." "Quiero decir, puse una relación justo en el medio de ello."
La fama de Stewart en estos días proviene principalmente de dos áreas: sus relaciones, que atraen el interés de decenas de millones de personas, y su trabajo cinematográfico estudioso en el cine independiente, que atrae la venta de boletos, pues, un poco menos.
Esas dos hebras convergen en "Come Swim," una pieza que empuja a la joven de 26 años en direcciones artísticas cada vez más nuevas, al mismo ofrece algunas de las hojas de té más claras sobre su vida personal protegida.
La actriz, quien lo ha hecho a su manera determinadamente desde que terminó "La Saga Crepúsculo" hace cinco (!) años, continúa su acto de Sinatra con su octava aparición en el Festival de cine de Sundance. ¿O será su novena? Ella no puede recodar.
De cualquier manera, está vez es diferente. La ex-reina adolescente por primera vez viene al festival como escritora y directora, para su nueva película que fue respaldada y aparecerá en breve en el sitio web femenino Refinery29.
Mientras se sentaba en un salón de prensa en store front una nevada tarde de viernes, usando una chaqueta de cuero, tenis Adidas y una generosa cantidad de maquillaje, Stewart describió el animadamente la película de 17 minutos.
"Quería externalizar un proceso de pensamiento literalmente interno," dijo. "Leí a través de mis poemas de los últimos años y estaba como 'Estoy escribiendo el mismo poema una y otra vez. Si no hago está película no puedo seguir adelante.'"
¿Era ese poema sobre amor perdido? Stewart no elaboró. Pero si dijo que era formado por una observación relacionada a una ruptura. "Está viendo alrededor a la gente todos los días y diciendo – gritando – por dentro '¿Cómo es que estás BIEN? ¡Yo no estoy BIEN!'"
"Come Swim" cuenta con un hombre en sus 30 años (Josh Kaye) en varios estados de desesperación. Él bebe líquidos con fervor - de una botella de agua, un fregadero, cualquier fuente, realmente – pero logra saciar su sed. Mientras, una voz de mujer golpea en su cabeza, diciendo las mismas cosas y provocando sus urgencias de sed. Temas de humedad y sequedad corren a través de la película - un hombre acostado en el fondo del océano, o arrastrándose reseco a través de una extensión de arena. (La película, vale la pena señalar, la banda sonora fue hecha por St. Vincent una reciente ex de Stewart.)














